Cómo lavar los platos a mano

Sabemos que lavar los platos es la tarea domestica más odiada de todas, no es que lo digamos nosotros, es lo que se desprende de varias encuestas hechas recientemente. No es de extrañar, es una tarea que se repite varias veces al día, es tediosa, desagradable y no genera ningún deseo de hacerla, ya que la única recompensa es dejar la vajilla tal y como estaba una hora antes. Si el plato que has cocinado estaba bueno, todo el mundo te dirá lo que ha disfrutado con tu cocina, pero nadie te va a decir lo bien que han quedado los platos después de fregarlos.

Por fortuna, existe un magnífico electrodoméstico llamado lavavajillas que nos ahorra mucho tiempo en esta tarea y la facilita en gran manera. La mitad de los hogares en España, tienen ya lavavajillas, con el ahorro de energía y agua que ello supone, ¿pero… que hay de la otra mitad? Desde Telemedical queremos ofrecerles a todos los hogares que aún no cuentan con este maravilloso electrodoméstico unas sencillas pautas para hacer correctamente el lavado de los enseres de cocina y ahorrar la mayor cantidad de energía posible a la hora de lavar los platos a mano.

También hay que decir que existen utensilios de cocina que, o bien no caben en el lavavajillas, o por su forma no se limpian correctamente, y por supuesto existen sartenes y ollas hechas con materiales que desaconsejan su lavado en el lavavajillas.

La rutina óptima de fregado

Mucha gente deja que se acumulen los platos en el fregadero y que la suciedad se incruste en ellos. Todas esas personas deberían saber que la pica donde se depositan los utensilios para ser lavados, es uno de los lugares más sucios de los hogares. El fregadero de la cocina puede llegar a acumular 500.000 bacterias por metro cuadrado, mucho más que, por ejemplo, el váter, que en general suele estar más limpio.

Es por esto que Telemedical quiere repasar contigo las principales pautas del lavado de la vajilla a mano.

Telemedical fregar los platos
  1. Friega lo antes posible

Lo ideal es ir fregando mientras vamos cocinando, así no se acumula la suciedad y no tenemos esas pilas enormes de platos y utensilios para después de comer, pero, si no has podido reducir la cantidad de cosas a fregar mientras las has ido utilizando, ponte a ello nada más terminar de comer. Si alargas el tiempo en el que tus cacharros de cocina esperan su turno en la pica, no sólo se quedará la comida reseca, y será más difícil eliminar la suciedad, también crearás la tormenta perfecta para que las bacterias se reproduzcan a sus anchas por toda tu cocina.

  1. Tira al cubo de la basura todos los restos de comida

Elimina todos los restos de alimentos de los platos antes de ponerte a fregarlos. Puedes usar un cepillo raspador para ayudarte a retirar los trozos más incrustados antes de meterlo todo en el fregadero y que se acumulen los tropezones.

Si tras el raspado de los utensilios sigue quedando comida incrustada, puedes dejar la olla o el utensilio que sea en remojo con agua hirviendo.

  1. Si no tienes dos pilas, utiliza siempre un barreño

La forma más respetuosa con el medio ambiente para lavar los platos es tener una pila o palangana grande con agua caliente y jabón lavavajillas para remojar y lavar los platos, deberemos ir cambiando el agua según se vaya ensuciando y reservar la otra pila para realizar un enjuague final cuando hayas terminado. Lo principal es no lavar pieza por pieza bajo el agua corriente, ya que es la forma menos eficiente en cuanto ahorro de energía.

.

Telemedical lavar platos
  1. Lava la vajilla con agua muy caliente

El agua caliente  destruye muchas más bacterias y virus que el agua templada y fría. Si además de quitar la suciedad visible, quieres desinfectar, usa agua lo más caliente posible. Además, cuánto más caliente esté el agua más fácil será disolver y eliminar la suciedad. Lo ideal es usar el agua lo más caliente que permita nuestra caldera y usar unos buenos guantes de goma para no quemarnos las manos.

Fregar con guantes es ideal para protegernos las manos, pero es importante limpiar y secar estos después de cada uso y no guardarlos hechos un ovillo, lo que facilita la proliferación de bacterias. Además, no son eternos, debemos cambiarlos al menos una vez al mes.

  1. Empieza por lo menos sucio

Para evitar la acumulación de suciedad y trozos de comida en el fregadero, es mejor empezar lavando las piezas menos sucias, como los cubiertos, copas y vasos, para luego continuar con los platos y cuencos y finalizar con las sartenes y cacerolas, que es lo que más cuesta limpiar. Esto te permitirá cambiar menos frecuentemente el agua de la pica.

  1. Cambia tus estropajos a menudo

En las tiendas podemos encontrar muchos tipos de esponjas y estropajos, y todos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Los de tipo “nanas de aluminio” son los más limpios, ya que no absorben agua y, por eso, las bacterias no se multiplican tanto en ellos. Sin embargo, no se recomienda su uso para superficies delicadas como pueden ser las sartenes antiadherentes. Para este tipo de utensilios es mejor usar estropajos de tipo esponja, pero es importante limpiar estos después de cada lavado y cambiarlos con frecuencia.

Una esponja o el trapo donde se secan los vasos pueden convertirse en un enjambre de bacterias si no se tiene cuidado de desinfectarlos asiduamente con lejía. Los trapos de cocina deben lavarse los más a menudo posible a sesenta grados, y nunca deben reutilizarse si están húmedos.

  1. Secar a mano es lo mejor

La forma correcta de secar lo que hemos lavado es con un trapo cuando ya lo tenemos todo fregado. Así se evita el oxido en las sartenes de hierro cromado y se evita que los microbios tengan tiempo de reproducirse con la humedad que se acumula en el recipiente de secado de la vajilla.

  1. limpia bien el fregadero al final

Debemos insistir en que el fregadero es una zona de enorme riesgo de proliferación de patógenos de la cocina, incluso la que más de toda la casa. El hecho de ser una zona húmeda, además de la presencia de restos de alimentos, hace que los microorganismos se desarrollen mucho más rápido. Esto es especialmente preocupante en verano, temporada en el que el fregadero puede ser un verdadero foco infeccioso que puede acabar contaminando los alimentos.

Leave Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar